Este fenómeno provoca intensas precipitaciones en el sur del continente
americano, mientras que en la zona norte de Suramérica, como el caso de
Venezuela, se registran fuertes sequías. La fuerte sequía que vive el
país producto de este fenómeno climático, ha obligado a los ciudadanos a
tomar medidas en cuanto al ahorro de sus recursos naturales, entre ellos, el agua y la energía hídrica.
En este sentido, los principales embalses de Venezuela se han visto
extremadamente afectados por este período de sequía, ya que los niveles
de lluvia en el territorio nacional han disminuido; esto impide que los
repertorios de agua dulce conserven sus niveles regulares. Otra de las
consecuencias de este fenómeno, es el incremento de las temperaturas,
que podrían generar incendios, aunado a esto, el déficit de precipitaciones que viene presentándose desde años anteriores en el país, acentúa en mayor grado los impactos de “El Niño”.

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